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Depresion, vivir en un mundo gris.
Las personas deprimidas ven literalmente la realidad en tonos grises, ya que los distintos estados de ánimo pueden alterar la percepción del mundo
Científicos alemanes aseguran que la depresión altera la visión y el contraste con el que se perciben los colores, lo que provoca que la gente que la padece vea el mundo literalmente gris. Una muestra más de que los distintos estados de ánimo pueden alterar asombrosamente la percepción de la realidad objetiva.
“Me encuentro muy desanimado. Por más que intento entusiasmarme con cosas que antes me hacían feliz, ahora no puedo lograrlo. Mis días son tristes, mi vida es gris”, señala E.J.R, un hombre de 45 años afectado por un estado depresivo.
“Rojo es el color de la pasión y también del peligro, verde el de la esperanza, negro el del luto, rosa el de la inocencia… ¿Pero cual es el color de la tristeza? Yo diría que es el mismo que exhiben los oscuros nubarrones, que ensombrecen mi estado de ánimo, el gris”, señala con voz apagada este hombre deprimido.
Un mundo gris
Si como afirma la sabiduría popular “en la vida todo es según el color del cristal con que se mira”, en el caso de las personas que atraviesan una depresión, el color que tiñe sus “gafas de ver la vida” es el gris, según se desprende de una reciente investigación de un equipo de expertos de la Universidad de Friburgo, en Alemania.
La investigación germana, publicada en la revista Biological Psychiatry , de la Asociación de Psiquiatría Biológica, de Estados Unidos, se fundamentó en estudios anteriores de los mismos investigadores, mediante los cuales habían descubierto que las personas con depresión tienen dificultades para detectar las diferencias en los contrastes del blanco y el negro.
Para indagar más en este hallazgo previo, en esta ocasión los científicos midieron en varias personas, tanto aquejadas de depresión como sin este desorden, la respuesta de su retina, el tejido sensible a la luz situado en la superficie interior del ojo.
Mediante una serie de pruebas consistentes en análisis de neuropsiquiatría y oftalmología entre los que se incluyeron electrocardiogramas de la retina ocular, comprobaron que los pacientes deprimidos, algunos bajos tratamientos antidepresivos y otros no, mostraban una capacidad mucho más reducida de contraste en la retina que aquellos libres del trastorno.
Este fenómeno es similar a ver la televisión bajando los niveles de contraste del televisor, según los autores, que también hallaron una relación entre la capacidad de detectar el contraste y la severidad de la depresión, lo que redundaba en que las personas con los síntomas depresivos más severos fueran los que exhibieron una menor capacidad de respuesta en su retina.
El universo se pone triste
La retina, que está situada en la parte posterior del globo ocular, contiene células sensibles que convierten la luz que llega al ojo en impulsos nerviosos que viajan a través de una serie de nervios especializados hasta el cerebro, el cual los interpreta para permitirnos vernos a nosotros mismos y todo lo que nos rodea.
"Esta merma en la capacidad de percibir los contrastes en el área visual que muestra la gente deprimida parece convertir al mundo para ellos en un lugar menos placentero para vivir", sostienen los investigadores germanos.
Los autores del descubrimiento consideran que las conclusiones de su estudio les conducirán a desarrollar una herramienta para evaluar la severidad de la depresión midiendo el contraste de la retina con un escáner, lo cual podría tener implicaciones a largo plazo no sólo para la investigación de la depresión sino además para su diagnóstico clínico y posterior tratamiento.
Otras investigaciones recientes también muestran como algunos desórdenes psicológicos como la ansiedad o incluso la timidez pueden alterar la percepción de la realidad en quienes los sufren al alterar la capacidad de atención y la actividad cerebral.








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