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Cargando con enemigos Ajenos
Pobres lobos!, ¡Pobres ciervos!, un reino que no se gobierna ni por unos ni por otros, un reino donde el cargar con enemigos ajenos, sólo puede ocasionar se gobierne por extranjeros.
Erase una vez un reino de ciervos y lobos donde por un tiempo pese a la condición animal, permanecieron las normas de respeto que marcaron las pautas entre el abuso y la sumisión. Un día, en dicho reino, resultó que por arte de magia uno de los lobos en muestra de actitud magnánima, permitió acceder al poder a uno de esos ciervos, la idea demostrar su pregón al tono de democracia, el citado ciervo que en principio actuaba bajo sus convicciones, fue manipulado en el ceno de su clan, cediendo espacios a sus próximos, sin medir en total las consecuencias, al paso de poco tiempo fue convertido en un rey sin corona, su poder fue irreal, para cuando pudo ver fue rodeado por hienas que en poco obedecían su mandato, al final de este fue orillado a romper sus ideales no quedando mas remedio que entregar el poder a sus cercanos, dejó atrás principios, rompió reglas no plasmadas, pero acostumbradas; con ello dio inicio a un descontento natural, el enojo fue notorio tanto entre los ciervos como los lobos, después las acciones han seguido increpando a las hordas.
El problema no es de uno, si no del otro, el problema no es de todos los lobos ni de todos los ciervos. Quien llegó ha mentido, ha utilizado creyentes inocentes, su afán de centrar en él mismo todo el poder es evidente, recordar que los reinos se componen con Ducados pareciere ser olvidado, el plan de dividir timando, ha dado resultado, todos se sienten tan cercanos y tan distantes que compiten entre sí; descuidad sus territorios ofreciéndolos como ofrenda, ¡Ah pobres lobos!, que no pueden entender que su única fuerza verdadera es el territorio que entregan, pobres lobos que en afán de sentirse merecedores de la adulación falsa, dan todo lo que puede protegerles.
A estos tiempos vísperas de cambios, han cargado ya con enemigos ajenos, enarbolan banderas generales y no las propias, se encuentran en una trampa pensando que pertenecen a un todo que al final es de un solo amo, luchan por nada jugando a perderlo todo, entregan su fuerza individual sin pensar que en comunión con otros Duques tendrían todo el poder.
¡Pobres lobos!, ¡Pobres ciervos!, al final nada mejora, la confusión es evidente, un reino que no se gobierna ni por unos ni por otros, un reino donde el cargar con enemigos ajenos, sólo puede ocasionar se gobierne por extranjeros.
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